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Día de la sonrisa, 6 de octubre

Dr. Fernando Boccio
Clínica Boccio

DÍA DE LA SONRISA, 6 de octubre

Celebramos hoy el día de la SONRISA y lo pongo en mayúsculas por la importancia que tiene en nuestra vida y cómo se ha potenciado en los últimos años.

uizás el factor que más seguridad y que más se traduce en éxito personal es la confianza en uno mismo, que los psicólogos llaman AUTOESTIMA. Enfrentar la vida con una alta autoestima te coloca en un puesto de privilegio en la carrera que tenemos que enfrentar. Con cada acción y en cada interrelación con otras personas mandamos constantemente mensajes que explican cómo nos vemos y pensamos de nosotros mismos.

Después de 30 años trabajando como dentista primero y ortodoncista después, pienso que hemos influido en miles de personas mejorando su sonrisa, a veces de forma dramática y por tanto ayudándoles a construir su autoestima.

Es la sonrisa uno de los elementos esenciales en la relación con los demás, nuestra tarjeta de presentación, algo de lo que solo gozamos los humanos y por tanto distintivo de nuestra especie.

Pero en los últimos años, con la explosión de internet y las redes sociales, hemos entrado además en la era de la imagen. Las personas de mi generación sólo conservamos un puñado de fotografías antiguas de nuestras vidas, con suerte alguna del bautizo, unas cuantas de la comunión, las fotos anuales del colegio y de algún viaje con nuestros padres. No más de 30-40 de los primeros 20 años, y eso es más o menos lo que cada niño actual se toma cada dos o tres días para subirlas a la red y ponerlas a la vista de miles de personas. Esta predominancia de la imagen en todo le ha dado una importancia aún mayor que la que ya tenía a la imagen personal y por supuesto a la SONRISA.

La belleza de la sonrisa, como casi todos los cánones estéticos y anatómicos, se estudia y describe por primera vez por los clásicos griegos. Son ellos los que se tienen que enfrentar a esculpir esas maravillosas esculturas que nos regalaron y esas pinturas tan espectaculares. Qué proporción tenía que tener la boca, qué tamaño en relación a la cara, a la nariz, a los ojos. Dónde situarla, qué tamaño en función de los dientes, cómo relacionarlo todo de forma estética con los labios. Qué distancia queda entre el labio y los dientes en sonrisa, cuánto debe medir la arcada…

Estos parámetros se estudiaban y se enseñaban en las escuelas de arte que proliferaron en la cultura clásica griega, que luego heredaron los romanos. De allí salió la proporción dorada, siendo Leonardo da Vinci el autor más conocido que explicaba y la usaba en sus creaciones.

Estos mismos parámetros se han transmitido y han llegado a nuestra sociedad y nosotros como profesionales nos esforzamos cada día, con nuestro trabajo mitad artístico, en conseguir la mejor sonrisa posible en nuestros pacientes. Pero hay una reflexión que nos hacemos con frecuencia, existe una concordancia entre lo bello y lo sano. Durante miles de años han sido los sanos los que se han reproducido y transmitido su ADN para el futuro, de forma que nos hemos educado en apreciar como bello lo que resulta ser sano y fuerte. Un joven de 20 años, alto, fornido, con buen color, en su peso, bien proporcionado, nos está mandando un mensaje de su salud y de su belleza que van unidos.

Pero además la sonrisa ayuda en la relación social, es la forma de presentarnos, de agradecer, de agradar, de iniciar un primer contacto, de despedirnos, de mostrar alegría… hay muchas sonrisas para cada situación específica y todas ellas nos ayudan en la relación con los otros. El hombre, animal social, depende de los otros para todo y cualquier elemento que nos ayude a mejorar o a potenciar la calidad de esa relación redundará en un beneficio claro para nuestras vidas.

Es por eso por lo que conforme van pasando los años profesionales y veo los resultados de nuestro tratamiento en la vida de las personas, me produce tanta satisfacción y me alegro de haberme embarcado en este viaje. El esfuerzo ha sido muy grande, el trabajo diario con dedicación total, con formación continua. Cursos, congresos, comunicaciones y artículos no han cesado en todos estos años, pero siento que han valido la pena. Ante cada sonrisa que me regalan mis pacientes, cada vez que me recuerdan “Doctor, usted me trató a mí” sonriendo con confianza, con satisfacción, me siento bien.

Hay muchos pacientes que vinieron empujados por sus parejas, por sus amigos, por sus padres… que no lo tenían claro, que dudaban y que pensaban que sólo hablábamos de estética. Es sorprendente cómo estos pacientes son de los más agradecidos y cómo se alegraban como los más motivados cuando veían el resultado de su esfuerzo. Hay otros que sólo querían estética, a los que cuando les hablábamos de función, de salud, les sonaba raro, pero luego entendían y se alegraban con la decisión tomada. Otros venían por problemas de salud en su boca y cuando veían la mejora y encima el resultado estético (recordemos que salud y estética van de la mano) quedaban encantados y felices.

También tuvimos los adolescentes rebeldes que no hicieron caso a sus padres, que no cooperaron con el tratamiento y que años después, ya maduros, volvían a intentarlo de nuevo llenos de motivación y de ganas, pesarosos por no haber aprovechado la oportunidad que generosamente le habían brindado sus progenitores.

Pero esta labor ingente de una vida, creando sonrisas, sólo ha sido posible gracias al trabajo en equipo de todas las personas que conformamos nuestra clínica (ahora somos 11 doctores y 30 auxiliares). A todos ellos mi más sincero agradecimiento y mi reconocimiento por haber permitido que los lidere. Y por supuesto gracias a mi familia, que me ha permitido estar casi ausente durante tantos años, entregado al trabajo.

Con el paso de los años hemos tenido que tomar una decisión muy difícil para mí como persona y ha sido escuchando lo que nuestros pacientes nos pedían (como dice Roig, en Mercadona mandan los clientes). Hemos tenido que agrandar nuestras instalaciones y aumentar nuestro equipo con especialistas en prótesis, en periodoncia, cirujanos, rehabilitadores… Como en Medicina, hemos sufrido en las últimas décadas un avance enorme en cada segmento de nuestra profesión, haciendo imposible que un doctor pueda dominar todas las ramas de la profesión. Por eso se ha hecho imprescindible el trabajo en equipo, equipos coordinados y bien ensamblados para poder responder a la demanda cada vez más exigente de nuestros pacientes. Ha sido todo un reto y creo que con algún que otro bache en el camino lo estamos consiguiendo con excelencia y con magníficos resultados.

Coincidiendo con este día celebramos en Madrid el Congreso Nacional de Estética Dental (SEPES), que durante 3 días congrega en el palacio ferial Juan Carlos I a miles de profesionales de nuestro sector para poner en común lo último que tenemos en tecnología, procedimientos, materiales. Progresos que añaden una gota más a la calidad de terminación de nuestros casos y que nos permiten ayudar a más pacientes que antes hubiera sido imposible… Estamos ensanchando los límites.

Dr. Fernando Boccio

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